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Francisco Velasco. Abogado e historiador

RECUPERAR EL ESCAÑO O LA RÍA

 

 La muerte no es el final. El fallecido José Pablo nos dejó. Así fue por desgracia. Al mismo tiempo, nos legó su obra y su entrega por una causa justa: la recuperación de la ría para el pueblo de Huelva. Sin embargo, nos legó también un problema: el de la sucesión como concejal del Ayuntamiento.

 

Los militantes de la Mesa de la Ría son conscientes de la grave situación, por otra parte anunciada desde la confección de las listas municipales. A ellos, y sólo a ellos, es atribuible que la número dos del partido por Huelva fuera una outsider. A quién se le ocurre tal barbaridad. No les queda, pues, sino apechugar con la decisión  de la señora Cabezas. De tomar posesión de su acta de concejal. Insisto: de su acta. Cualesquiera manifestaciones acerca de la personalidad de esta mujer son legítimas pero irrelevantes desde un  punto de vista legal. Su acta. Podrán decir que si es una decisión inmoral o una estafa democrática. Lo que les parezca. Nadie puede restringir el derecho al pataleo. Pero la ley es clara: se trata de su acta.

El partido Mesa por la Ría tiene derecho a celebrar cuantas asambleas convenga a fin de reivindicar la representatividad democrática de designar a otro compañero como concejal de relevo. Pero llueve sobre mojado. Nada que hacer. Por mucho que el señor Romero concite en su persona las simpatías de los militantes.  Doña Yolanda tiene en su mano la posibilidad de suceder al exdecano de los arquitectos o de renunciar a su derecho en beneficio de terceros.

 

Sea como fuere, a este ciudadano le queda la duda del cui prodest. Cuál es la causa eficiente y la causa final de esta pugna –que se extiende desde hace dos años- por el acta. Será el dinero o, por el contrario, es el ánimo decidido por realizar una política mejor. De ser esta segunda parte de la proposición, bastaría con que la señora Cabezas actuara conforme a las pretensiones de la base social y aquí paz y mañana gloria. Si, por el contrario, el vil metal es el desencadenante de la polémica, entonces poderoso caballero. Nadie mencione, pues, legitimidad democrática si casi cien mil euros del ala se hallan en la base del conflicto. Que es un pastizal. Sobre todo, hoy.

 

De ahí el título.

 

Un saludo.

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