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Francisco Velasco. Abogado e historiador

EL LANCERO UGETÍ

 

 Cómo están los fachas de la izquierda. El facherío es asunto de ideologías varias, no crean. Uno se encuentra un fascista en IU o en el PSOE a poco que se tome un par de copas en el chiringuito del pueblo. Los portadores de banderas con el águila franquista no son más reaccionarios que estos elementos a los que la juez Alaya está colocando en posición de firmes.

 

El lancero ugetí, líder del movimiento “ere que ere”, forma parte de esa tropa. La formación sindical donde se cobija el señor Juan, anda metida hasta el cuello en su condición de amparo a sujetos de este calibre estafador. Todos han cobrado, y cobran, de los estipendios públicos de la Junta de Andalucía. Cuñados, hermanos, amigotes, simpatizantes, vecinos y la suegra del tendero de la esquina. Los intrusos del lancero no nacieron  en Bengala. Se criaron en la Andalucía de Chaves y de Griñán. Cobarde uno, el otro, gañán.

 

La multirregional psoecialista sigue enrocada en su cínica inmovilidad social. A medida que se incrementa el número de andaluces en paro, se multiplica la propaganda goebbelsiana de estos pájaros que se visten de payeses por el día y de pingüinos durante las largas acampadas ncturas por ls garitos de moda de la ciudad. Fíjense que la heroína Alaya lleva esperando, más de un mes, que a la todopoderosa organización que controla el gobierno andaluz, le salga de las mamandurrias de sus jerifaltes proporcionarle el listado de intrusos. Cómo se atreve esta desdichada juez. Quién se cree ella. Mario Jiménez, el muchacho de Moguer, vicesecretario teniente general del partido, se queja por la falta de paciencia de la magistrada. Oño, espeta iracundo, que en agosto hace mucho calor y la gente se va de vacaciones. Qué prisas.

 

Unos destruyen ordenadores y otros dinamitan la justicia. Fachas los que obstruyen,  fachas los que no dejan instruir y fachas los que se lavan las manos en la palangana del dinero fácil que les dispensa el vivir en coalición con el imperio del mal.

 

El lancero ugetí encuentra miles de reediciones fascímiles en sus incondicionales de San Telmo y aledaños. El problema es la domesticidad de los tigres y el conformismo de los rebeldes. Qué se le va a hacer. Ya lo dijo Diógenes, el Cínico: primero mi goce personal; después el disfrute propio; más allá, nada siento.

 

Un saludo.

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