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Francisco Velasco. Abogado e historiador

HUÉSPEDES

 El tándem Pepe Martín-Sánchez Rufo es temible. Constituyen la mejor referencia de la política más desastrosa. Ejemplo a desterrar. Para agujero negro galáctico, el que estos señores dejaron en Aljaraque. Destituidos por el pueblo, se colaron en otra institución a la que acabarán desangrando. Pero ahí está la pareja. Vivita, coleando e impartiendo lecciones de ética bananera.

 

Las andanzas consistoriales del dúo cara de cemento se podrían desglosar en apartados miles. No obstante, constreñido por los límites del artículo, me detendré en la penúltima hazaña de estos señores. Según denuncia Yórquez, portavoz del actual gobierno del Ayuntamiento aljaraqueño, los dos jetas políticos pudieron perpetrar una irregularidad más en su larga lista de atrocidades al Derecho. Me refiero a la casa de huéspedes. El equipo I, de izquierda indecente, desvió, parece ser, algo así como veinticinco millones de pesetas del fatídico Plan E del presidente Zapatero. En vez de aplicarse a construir la pasarela para la que se había destinado la cantidad, los pupilos de Pepiño Blanco y de otros grandes imputados, decidieron que era preferible recuperar un edificio representativo de la arquitectura británica en Corrales. Y ya está. Porque sí. Una cosa es la ley y otra bien distinta, el retorcer con ella el arcón de los caprichos. Y de paso, se favorece a amigos del partido.

 

Huéspedes ellos. Gorrones, los dos. Comensales de una sociedad pública que se cae a pedazos. Qué cosas. A todo esto, la denuncia del Pp no debe quedarse en su difusión mediática. O se dirigen a la Fiscalía con todos los documentos a su alcance, o pueden meterse la información donde les quepa. Una cosa es la voluntad de restablecer la legalidad y de poner a buen recaudo a los presuntos delincuentes y otra es utilizar a la prensa como altavoz de las maldades del adversario. En este segundo caso, mejor harían en callar. La gente no quiere a jueces que encarcelen de forma arbitraria a los Blesas de esta España de mis culpas. La gente reclama justicia. Que la paguen, conforme a código y sentencia, el ladronzuelo que arranca un móvil de la mano de una señora mayor, y el sinvergüenza político que utiliza los dineros públicos para su provecho y el de sus banda.

 

Unos y otros deben ser huéspedes del centro que corresponda. Penitenciario, por supuesto. Y antes, con un juicio garante. Ya lo decía Confucio: Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.

 

Un saludo.

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