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Francisco Velasco. Abogado e historiador

COTO DE CACERÍA

 

En derecho mercantil se utiliza con frecuencia el término de levantamiento del velo. Como si la ligera prenda ocultara algo más de lo que se presume bajo ella. En el caso de la tenencia de tierras de UGT, hay que referirse, con mayor propiedad, al descorrimiento de telones o a la retirada de mantas.

 

El sindicato de Pastrana no sólo es promotor inmobiliario sino avispado latifundista. Cosa distinta es que sea capaz de construir viviendas y de aprovechar la posible explotación agrícola y ganadera. En lo referente a los pisos de Jerez, consta que están paralizados. En cuanto al terreno de trescientas hectáreas, tres millones de metros cuadrados, disponen del mismo para coto de cacería. No de caza, que es distinto. De cacería.

 

Estos mozuelos, y mozuelas, de la liberación sindical ugetista son un paradigma de la Andalucía rica que permite que unos vivan a cuerpo de cacique mientras el pueblo permanece sumido en la pobreza y, para más jodienda, con perdón, van de progres de flauta y socialistas de pito. Si hay una zona deprimida en  la provincia onubense es el Andévalo, incluso más que la cuenca minera. Los disparates llevados a cabo en este territorio por las distintas administraciones municipales del Psoe son de juzgado de guardia. En La Torerera, término de Calañas, el impar Zarrías vendió la realización de un formidable complejo turístico rural en ese antiguo campo minero. En el cénit de su demagogia barata, el alter ego de Chaves anunció que cedía al sindicato amigo la explotación a fin de crear empleo.

 

Catorce años después de la falsedad, la gente sigue a la espera del milagro. Ni un puesto de trabajo, oigan. Eso sí, como coto de cacería queda de lo más chic. Lo que podía haber sido un motor de desarrollo económico, se convirtió en lugar de culto cinegético para los amigotes de la escopeta sindical.

 

Cuando uno lee a la exconsejera Cinta Castillo, al vicepresidente Valderas o al innombrable Méndez hablar de la titularidad y de la gestión públicas por encima de la privada, se me suben los rinocerontes a la cabeza y la bilis se revuelve hasta el vómito. Andalucía no es como está ni está como es. Andalucía es la consecuencia de décadas de gobernanza infame. Con una tasa de desempleo en la región que supera el treinta por ciento, los oligarcas de la miseria dejan la tierra muerta. Como los politicastros aborrecidos del siglo XIX. Con una diferencia: que no hay bemoles para expropiar las tierras a los nuevos señoritos de la Junta y aledaños.

 

Mientras tanto, Sánchez Gordillo y su troupe del circo de la sombra se dedican  a okupar fincas mal gestionadas. Criaturas. Váyanse a La Torerera y enfréntense al espejo de su fealdad moral. Partía de cazadores al acecho.

 

Un saludo.

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