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Francisco Velasco. Abogado e historiador

MIL CAPONES, UN CAPÓN

 

 Al Capone es un mito. La delincuencia activa, su leyenda histórica. En la iglesia florentina de la Santa Croce se encuentra el túmulo de Guido Caponi, que salvo la similitud del apellido, nada tiene que ver con el criminal estadounidense de origen italiano. Sólo que los turistas suelen confundir a uno con otro y santiguarse a continuación porque no entienden la posición de la Santa Madre. Resultado de la inconcreción.

 

Bueno, pues en España, miles de fachas de izquierda aprovechan el río revuelto, pero muy real, de los desahucios para convertir las hipotecas en el peor chapapote moral, valerse de la angustia cierta de los desvalidos e invertir en el negocio del Desprestige del Gobierno de la derecha, tan blandito él en esta ocasión como en tiempos de la mancha negra del petrolero.

 

Un dirigente de UPyD de Andalucía acaba de echarle un capote a Rajoy frente a la capone Junta de Griñán y de su nueva pasionaria consejera de vivienda. Señala el político de la formación de Rosa Díez que, oh casualidad, la Empresa Pública de Suelo Andaluz ha retirado de su página web el listado actualizado de las ofertas de Viviendas de Protección Oficial. Capone no puede consentir que la transparencia hunda sus negocios. Negocios sucios. Con esta retirada, la trama organizada impide conocer el número de inmuebles de la Junta que están desocupados.  Con lo cual, lo de ninguna vivienda sin personas ni persona alguna sin vivienda no podrá ser aplicado a la pandilla de Valderas y de Cortés porque escondido el perro, la rabia no se puede demostrar.

 

Lo que interesa a los del chapapote juntero y ultra es la existencia de mierda, con perdón. Mierda y porquería. Contenedores repletos de basura, calles malolientes, ciudades invadidas por ratas y grupos de afectados por la desvergüenza de los bancos para convertir el país en un escenario bélico y las plazas en una constante batalla campal. Cuanto peor, mejor para ellos. Los capones merecen un capón. No físico al estilo del que amenazaba el político canario. Moral. Un capón moral que consiste en desnudar sus almas desastradas y revelar al pueblo la mala fe de sus intenciones.

 

Si la Junta conserva bajo su propiedad más de cinco mil viviendas vacías, cómo es posible que no las emplee para sacar adelante la tragedia de las familias desahuciadas. Les respondo con un argumento tan sencillo como lógico a tenor de la historia de descrédito de esta izquierda bolchevique: porque se pone en común lo que es lo de los demás; lo propio es exclusivo de la Junta. Lo mío es mío; lo de los otros, también mío. Vayan entendiendo. Y al que no le gusta, ya saben, caponi. Ellos, capone.

 

Haz el bien cuando te miren y procura el mal a tus enemigos. He ahí el lema de las organizaciones malhechoras.

 

Un saludo.

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