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Francisco Velasco. Abogado e historiador

HUELGA DEGENERÁ

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El artículo 28 de la Constitución reconoce el derecho a la libre sindicación y configura como derecho fundamental el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses. El derecho de huelga constituye una de las manifestaciones básicas de la actividad sindical, un derecho subjetivo fundamental de los trabajadores, que exige, conforme al artículo 81 de nuestra Carta Magna. Sin embargo, no es un derecho absoluto e ilimitado. No lo es.

 

El Tribunal Constitucional se ha pronunciado al respecto y aclara que las huelgas rotatorias, las huelgas en servicios estratégicos y las huelgas de celo o reglamento no son ilegales pero se consideran actos ilícitos o abusivos. Si nos atenemos a la doctrina del Alto Tribunal, una protesta por la política social llevada a cabo por el Gobierno no es una huelga política pura sino que incide en el interés profesional de los trabajadores. Hasta aquí de acuerdo. Entonces, por que el adjetivo titular de la huelga. Dónde está la degeneración. La respuesta es larga y traspasa el marco de este comentario. Acudamos al artículo 10 del Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo. Huelga es la acción que tenga por objeto fomentar y defender los intereses de los trabajadores. Aquí radican las pautas que identifican la convocatoria de esta cesación del trabajo por parte de los dos grandes sindicatos. Todo lo que no sea fomentar y defender los derechos de los trabajadores se constituye en frontera de derechos y garantías.

 

En este punto, la huelga de hoy, 14 de noviembre, no se puede calificar de naturaleza laboral porque no busca garantizar o mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores. Tampoco se encuadra en la consideración de  naturaleza sindical toda vez que no persigue garantizar y desarrollar los derechos de las organizaciones sindicales y de sus dirigentes. Sí es de naturaleza política  porque, bajo la careta de legitimidad, se esconde una clara voluntad de derribar al Gobierno de España. En un país con seis millones de parados y con una economía recesiva, con una deuda gigantesca y un déficit sobrecogedor, elementos heredados por el actual Ejecutivo, esta huelga general es una invocación golpista y antidemocrática urdida por los partidos derrotados en las elecciones y por los sindicatos afines a fin de subvertir el orden legal.

 

Con ser lastimosa y lamentable la situación, la degeneración de esta huelga viene dada por el fomento que a la misma prestan determinadas instituciones. Que Izquierda Unida de Andalucía decida, por boca del vicepresidente de la Junta, apoyar esta huelga hasta el punto de integrar piquetes informativos, clama al cielo. La vergüenza política de estos señores raya en la dictadura más totalitaria. Si la huelga se dirige contra el gobierno de la nación, la Junta ha de asumir su papel. Lo que no puede hacer es actuar como el clérigo que predica la castidad desde el púlpito y, después de despojarse de la sotana, regenta burdeles por toda la geografía parroquial. Degenerado el cura. Degenerados los izquierdosos.

 

Degenerar, dicho de una persona, es desdecir su calidad. Referido a un político, declinar su responsabilidad. Aplicado a un cargo público, perder la nobleza de su función. Dicho de una célula, deterioro de su estructura. A partir de esta merma, el cáncer. La huelga entendida como ataque sistemático a la derecha gobernante es una degeneración democrática. Los impulsores de esta lacra social, degenerados de tomo y lomo. Los hipócritas que la utilizan como arma de devastación económica, unos canallas.

 

Lo dicho: huelga "degenerá". Porque y después de hoy, qué. O es que mañana se va a convocar otra. Mentecatos.

 

Un saludo.

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