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Francisco Velasco. Abogado e historiador

INSUMISIÓN

 

 En Derecho, se define la insumisión como el acto por el que alguien no se somete a la jurisdicción. Y la jurisdicción no es sino el poder de jueces y tribunales para juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. Poder. Es decir, facultad de hacer algo. La Española de la Lengua adjetiva de potente a la persona que tiene capacidad y medios de dominar. Si carece de esta capacidad, se la denomina impotente. Impotente. La insumisión como fórmula magistral para descubrir la impotencia de quienes se creían provistos de autoridad y de mando.

 

Si el Tribunal Constitucional tumbó algunos de los artículos del fatídico Estatut catalán que tanto impulsara el pérfido Zapatero, el Supremo obliga a que el castellano sea lengua vehicular en la patria chica donde es patrona la Virgen de Montserrat. Poder y jurisdicción a la que no se somete la Generalitat. Poder y jurisdicción sumisos al Gobierno de esta Comunidad. Potente la una, impotentes los otros. Es así. No debe ser. Pero es.

 

El Derecho Público deja de ser garantizador. La Administración está llevando su autotutela a categoría de dictadura. Ya los tribunales no controlan a la Administración. Es la Administración la que parte el bacalao. La Generalitat se pasa las sentencias de los tribunales por donde el presidente Rubalcaba quiere. Que Rubalcaba no es presidente, me apuntan. Lo que tú digas, respondo. El presidente Rubalcaba es. Es. Y su ejemplo, entre arácnido y camaleónico, entre enterrador fosor y sepulturero laico, es seguido por sus compinches de partido. Cataluña adelante. Adelante Cataluña. España, sumisa. Insumisa, Cataluña. Muy bien. Pero que muy bien.

 

La crisis económica es muy preocupante. No cabe duda. Sin embargo, es la noche oscura que precisa el conspirador para matar en la más negra nocturnidad y con la mayor alevosía. Qué mejor para transitar hacia una pendiente de autodeterminación que una situación de gravísima incuria de prosperidad. Mientras los vigilantes se autocompadecen de su miseria, en tanto los trabajadores y los jubilados lloran su recorte salarial, los conjurados por el separatismo urden la acción criminal. La tempestad es el momento idóneo para el amotinamiento. Los velos de niebla no se disipan si la meteorología no coopera o si el carruaje no dispone de los faros adecuados.

 

Cataluña camina con paso firme hacia la independencia. Se aprovecha del río revuelto de la crisis y de la traición de los psoecialistas que desgobiernan. Las palabras de Oriol, hijo de Jordi, del exbanquero Pujol, anuncian la navidad de un nuevo Estado. Cataluña entra en una senda peligrosa que, cual arbolito no enderezado, avizora un crecimiento traumático. En la necesidad de conferir rectitud a lo que retorcido nace, las energías gastadas serán desmesuradas. Como excesivo el legado infame que se deja al nuevo Gobierno.

 

La insumisión preludia la catarsis. Catarsis trágica porque se llevará por delante ríos. Ríos. Y mares.

 

Feliz Navidad.

 

Un saludo.

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