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PARO(X)ISMO

 

Lo de paro es una locura. En un callejón. Ahí están las empresas. En un adarve. Al ritmo de lock out. El blues del cierre se oye en toda España. Son espirituales. Canciones de oración y de trabajo. De resignación y desesperanza. Empresas y trabajadores, perdidos en el bosque de las ánimas. El final del laberinto está lejano.


En la atmósfera de inseguridad que la crisis ha creado, el emprendedor se ahoga. La política del (des)Gobierno no sólo no ayuda a disipar la bruma. Contribuye a enrarecerla. Recuerda, sin su belleza, el "Gran Ferrocarril del Oeste", de Turner. Vapor y niebla. La máquina marcha pero no sabe por dónde ni cuál es su destino. ¿Maquinista? Zapatero.


Cuatro elementos coadyuvan a la falta de expectativas. Demanda, liquidez, déficit y Administración Pública se coaligan en esta conjura anti-prosperidad. La demanda cae de la mano de la pérdida del poder adquisitivo. La capacidad de gasto se reduce al compás del incremento tributario y, sobre todo, de la precaria estabilidad laboral.


El peso de cinco millones de personas sin trabajo hunde cualquier plataforma. Se rompe el equilibrio deseado entre consumo y ahorro. Menos demanda, producción a la baja. No queda otra: despidos y expedientes de regulación de empleo. Por más que se especifique su temporalidad, es mentira. Esa temporalidad huele a prolongación renovable e indefinida. El descenso de los precios conduce a la recesión y ésta disuade la voluntad inversora.


A lo anterior, añadase lo que sigue. Ni las ideas ni la experiencia ni la voluntad emprendedoras encuentran acogida en la Banca. Ésta es un gato escaldado que huye del agua fria. Demasiados riesgos en un reciente pasado. Exceso de morosidad en un presente que escuece. Refugio del no. De prestar, ni un euro. Los acreedores aprietan. Queremos cobrar. Silencio. Ni está ni viene. Vuelva Vd. mañana, señor Larra. A la espera, se negocia y a la quita se acaba rindiendo.


La empresa se muere. Todos asistimos a su entierro. Con Aznar, todos a ganar. Con Zapatero, cada uno al agujero. Las empresas, encallejonadas. Como los toros antes de salir a la plaza. El indulto sólo llega a unos cuantos elegidos. Con Zapatero, todos... Ya saben. Paro(x)ismo. El PSOE nos pide el voto. A bríos. A Petronila, no. No voten al paro. Paroxismo.

 

Huelva Noticias. A su favor. El paro en la prensa independiente sí es una locura. Una locura democrática.

 

Un saludo.

MALA UVA

Antipatriotas. Así descalificaba Zapatero, el narciso presidente pequeño, a quienes disentían de su versión sobre la economía española. Nos ofendía a diestro y a siniestro, sin distinción de edad, sexo o argumentos. Por el mero hecho de discrepar. Como los fascistas más totalitarios. Como Chávez.


Acaudilla Zapatero la España cañí que se viste de amor patrio a medida que rae las costuras autonómicas. Cataluña se rige por un Estatut separatista y Zapatero, que muy bien. ETA se envuelve en el paño mojado de la negociación y se alaba cínicamente la técnica de la ventana abierta cuando la puerta se cierra. Por medio, miles de víctimas. Ira.

 

John Steinbeck escribió en “Las uvas de la ira”, la crónica de la eterna lucha de los pobres contra los abusos de los poderosos. Crueldad frente a desamparo. Los pobres padecieron en sus carnes la dureza del rebrote financiero que se apoyaba en una economía que miraba a la Europa bélica. Expulsados de sus propiedades por no pagar las hipotecas. Abuelos, niños y mujeres, los más desvalidos de la caravana que huye del hambre para caer por el despeñadero de la muerte. No hay trabajo. Uva.

 

Aquellos inmigrantes en su propia patria recorrieron el mismo camino de desprecio de los inmigrantes de territorios extraños. Sentirse extranjero en el propio país resulta más lacerante que verse distinto en el marco de otras fronteras. La vida pide paso a menor ritmo que la supervivencia. Agitar o morir. Solidaridad de lo oprimidos u opresión de los insolidarios. Ira.

 

Más de cincuenta mil parados de Huelva llenan de oprobio a Griñán, a Petronila y al Delegado Provincial de Desempleo. Umbral de pobreza. Jubilados amargados en la feliz hora de su retiro laboral. La sociedad se polariza en colores rabiosamente clasistas. Ira.

 

No se vislumbra un cambio de rumbo.¿Y los líderes? Los socialistas pacen entre las hierbas del poder. Los sindicales se mecen entre las cunas del Gobierno. ¿Y la solidaridad? Palabra. ¿Y la igualdad? Mito. ¿Y la libertad? No, sin la anterior. ¿Entonces? Rebelión. Pacífica pero contundente. ¿Es posible? Lo es. La patria comienza en el territorio soberano del cuerpo de cada persona. Uva.

 

El vino no es el remedio. Ni la droga. Ni el engaño de los medios. La solución es nuestro patriotismo corpóreo. No hay más. Nos queda el voto. Sin denuesto. Sí, mala uva. Muy mala.

 

Un saludo.

ASTILLAS

 

De la empresa naval onubense, sólo quedan las astillas. Cientos de fragmentos de las cuadernas de ese barco que la Junta ha engordado hasta echarlo a pique. En Cuba, la astilla es el dinero. El cierre de La Naval de Huelva se obtura con moneda corriente. Algunos han sacado astilla. Otros, la han recibido en el ojo. Todos han sufrido la chispa del pedernal en sus conciencias. Trabajadores prejubilados. Obreros recolocables. Empresa desguazada. Dónde está, muerte, tu victoria.


La transición se reescribe a modo y manera del poder instituido. La crisis económica revela la insoportable levedad de nuestros gobernantes. Zapatero raspa la historia al ritmo que Griñán embadurna de noche la creación de empleo. Pobres hombres. Con tanto por lo que luchar en pos de un país más unido, más fuerte, más libre, más próspero, más diverso y más educado, y se dedican, insensatos, a desintegrar la nación, a debilitar las estructuras del Estado, a arrebatarnos las libertades ansiadas, a llevarnos a la ruina, a uniformar las ideas y a abandonarnos en el basurero de la ignorancia. Pobres ciudadanos que nos vemos reducidos a la lastimera posición de súbditos.


El grito y el eco. El grito de nuestros compañeros de Astilleros de Huelva que se unen al rosario interminable de despedidos. El eco de los políticos psoecialistas de nuestra provincia que se jactan de su poder y se enfangan en su inepcia. Astilleros de Sevilla permanece. Con dos bemoles. Ese pueblo echó a su Gobierno el aliento del desesperado. Mario Jiménez, el del Politburó sovietizante de Huelva y Sevilla, en medio del vendaval, salva a los fuertes y se cisca en los débiles. Es el representante de los que quieren seguir rigiendo los destinos de esta Huelva que se despereza mas no acaba de despertar. Mario porta la espada flamígera del ángel caído que nos despeña por el desfiladero del odio con tal de ser la encarnación del mal.


Mario no pregona que Caín mató a Abel. Mario es el Caín que sigue difundiendo que el muerto fue él. A Caín no le gustaba su papel. Ni a Judas Iscariote el suyo. Mario, como Zapatero, disfruta con lo que hace, pero atribuye a la derecha sus propias maldades. La derecha es el abel bíblico y el jesucristo evangélico. Caín y Judas se corporeízan en la doctrina psoecialista. No en la izquierda, ojo. En el psoecialismo más sectario y desalmado.

 

Un saludo.

ARAÑAS NEGRAS

 

 Viene a Huelva. El hombre del GAL llega mañana a la capital. Se acerca a respaldar a doña Petri. El señor del FAISÁN se reunirá en un mítin con la emperaora de la plaza de las Monjas y con el Nobel Jimenev, adalid de la traición a Astilleros. Tres patas para un banco en quiebra.

 

No lo puedo evitar. Ver a Rubalcaba me retrata el triste personaje protagonista de una de las obras más polémicas de Blasco Ibáñez. La araña negra. El Papa Negro. Los veo. Los confundo. Los relaciono. Los vinculo y los enlazo.


Astucia, sabiduría, habilidad y trapacería juntas en un cocktail molotov en estado primitivo y en sofisticado envase. Para la araña negra, el fin teórico es “la perfección cristiana, propia y ajena, para gloria y servicio de Dios”. Sin embargo, el fin práctico es el servicio de uno mismo. Igual pasa al ministro del Interior. El servicio a la patria es el favor a su partido y, a su través, su vanagloria personal. Tremendo Alfredo. Lo que urde. Lo que trama.


En plena crisis, el ministro oscuro lanza al cielo una fulgurante bengala de auxilio a la denostada Petronila. Pedro Rodríguez pisa la calle y la candidata a palos se apoltrona en su oficina electoral. Ante la deconstrucción de su partido, Rubalcaba viene a vendernos, como nuevas, miles de alfombras raídas. Pretende tapar al gigante del paro y ocultar la fetidez de la inoperancia zapateril. Cada vez que se mueve, me recuerda al áspid. Nos mete el miedo en el cuerpo y nos pone los congojos en la garganta. Nos zarandea con el terror de lo conocido. Lo que sabe. Lo que maquina.


Enorme el ministro. Pudo prohijar política quasi gansteril en los casos Lasa y Zabala. Silenció las mayores aberraciones en los asesinatos de los mencionados. Acompañó, en presencia o ausencia, a Barrionuevo y Vera a la puerta de la prisión. Escudó a Mister X. Lo respaldó. Lo salvó. Con ZP, par de par.


Aquí todo el mundo se cabrea. A mayor agitación visceral, más beatífica la sonrisa etrusca de don Alfredo. Que crea inseguridad ciudadana, replica que se trata de transparencia informativa. Que genera alarma social, arguye que los españoles tienen gran madurez democrática. Entonces, ¿cómo se va a llamar al niño? Muy sencillo. Don alfreddo. ¿Con doble d? Ajá. Oiga, que va a parecer italiano. Pues sí. De Sicilia. ¿Qué pasa? La araña negra nos tiene pillados en su red. La leche.

 

Un saludo.

AIRE

 

 Cinta Castillo fue Consejera de Medio Ambiente. Aunque pareciera Apoderada del Polo Químico. Ahora lo es José Juan Trillo. En Huelva, el medio ambiente es un hábitat partido por la mitad. Las balsas de fosfoyesos son un cuchillo afilado que cercena las gargantas de miles de ciudadanos. La Junta ha premiado el servilismo de los nombrados con la triste Baronía de Guardianes de la polución.

 

Los psoecialistas declaran que los fosfoyesos no son residuos. Que subproductos. Que no son basura inmunda. Que desechos reutilizables. Estos oscuros personajes, de alma yerma y visión compuesta, son especialistas en el embaucamiento. Más el profesor que desertó muy joven de la tiza, carente de regate la calañesa. Almibarado uno, tosca y arisca la otra.

 

Ambos hablan de regenerar el territorio. Se limitan a vender un comité de experimentadillos afectos al Politburó del camarada Mariojimenev. Su decisión es ganar tiempo. No se atreven a resolver. Sin embargo, urge una solución. Y ésta, como decía Salomón en sus Provebios, no se encuentra al alcance de estos gavilanes neofranquistas. El ciclópeo vertedero de fosfoyeso no será nunca fuente de riqueza.

 

Uno, nacido y criado en la plaza de la Merced, se pregunta: qué pasa con los jueces, qué atención se presta a la salud, y qué responsabilidades se reclamarán. Las sentencias judiciales se ignoran. En cuanto a la salud, que se obsequie a los ínclitos Cinta y José Juan con el collar de la Orden del Fértil Aditivo Químico. Respecto a la responsabilidad, el Decreto 93/1999 y el mismísimo Código Penal tipifican los actos y señalan a los autores.

 

Llamar subproducto a un residuo pernicioso es una lítotes. Tan descomunal como denominar interrupción del embarazo a lo que es un aborto. La dialéctica de la panda del PSOE muestra hasta qué punto, con tales eufemismos, se avergüenzan de ser como actúan. Se revelan como agentes berlusconianos sin más horizonte que el que vislumbra su ambición enfermiza.


El tema invita a honduras jurídicas. Pero no toca hoy. Hoy toca reflexionar sobre las varas de medir. Las que utiliza el ZPsoe no siguen la definición de barra de platino iridiado. No sirven para el agrimensor. La suya es la propia del percutor. Contra quien disiente, discrepa o disputa. Percutor que hace daño, mucho daño. En personas y en bienes. En moral. En salud. En verdad.

 

Un saludo.

 


 


TRINA PETRINI

 

Hace ya un año. La Consejería de Economía de la Junta encargó a un equipo de la Universidad de Alcalá de Henares un informe: "Los factores de la no incorporación de la mujer al empleo en Andalucía". No lo encargó el PP ni lo elaboró una universidad andaluza.

 

Entre las conclusiones, la primera: "la mujer andaluza se incorpora al mundo laboral con un fuerte desnivel respecto a la media de mujeres de la UE". Y ello, por dos causas esenciales. Una, su comportamiento tradicional. La otra, su bajo nivel de estudios.

 

Si el informe se halla en lo cierto, habremos de inferir algunos apuntes urgentes. El ex presidente Chaves, que nos ha vendido la enésima modernización de Andalucía, mintió como bellaco. La propaganda fascistoide respecto a las excelencias de la política de estudios llevada a cabo en nuestra región, tiene menos valor que el papel en el que se ha difundido.

 

Quienes conocen bien la realidad educativa andaluza saben que las mujeres ocupan, hoy, la cima del éxito escolar. La categoría académica de la mujer se equipara a la del hombre pero, a diferencia de éste, reúne unas cualidades añadidas: el sumatorio de esfuerzo, profesionalidad, entrega, abnegación y capacidad de sufrimiento que las féminas derrochan.

 

Mucha ley de igualdad, cuántas ministras cuota, tanta defensa de la mujer y todo queda en la imagen de marca, en la Bibiana nepote, en la Leire lerén lerén y en la PeTrini que trina tronante.

 

Los autores señalan causas pero obvian el contexto. Silencian un detalle clave: que Andalucía sigue anclada en el caciquismo y éste conduce a la inacción, a lo retrógrado, a la incultura, al miedo, a la docilidad, al servilismo. El caciquismo de finales del siglo XX se ha despojado ya de los rasgos del decimonónico. En nuestros días, se reencarna en su vertiente psoecialista. El caciquismo del transfuguismo y de la chequera, del enchufe institucional y de la secta.

 

La modernización real de Andalucía pasa por el ascenso de las mujeres al rango que les corresponde. Este rango nunca es el de la cuota. Esa categoría se destina a las que viven del cuento. Y del partido. Y de la foto. Y de la imagen. Y del escaparate. Trina TriniPetri. PetriTrini truena. Cuotas infames. Unas, tan arriba. Las otras, pese a sus méritos, underground. No hay mayor ofensa a la mujer que la cuota. Ay Petri, Trini. Ay. Mi vespa. Tubespa. La suya.

 

 

Un saludo.

HUELGA DEL 29-S

 

No cabe duda que una huelga es un acto legítimo y legal. La Constitución ampara este derecho bajo el paraguas especial de un carácter fundamental. Si algo caracteriza a la democracia, es la transparencia que reclama el pueblo soberano. En cambio, los modos dictatoriales y tiránicos se zambullen en las aguas lodosas de la opacidad filocriminal.

 

Alguna vez me he referido a ciertas convocatorias de huelga como políticas. Este matiz tiene mucho que ver con las actitudes cínicas de algunos que, con una mano, enarbolan la bandera de los derechos democráticos y, con la otra, prenden fuego al paño/insignia al que, en realidad, desprecian. Se complacen en hacer de la enseña laboral un trapo cuando no pueden refrenar los intintos del escorpión que anida en sus laxas conciencias.

 

UGT y CC.OO han convocado, ayer, 29-S, una huelga general que persigue paralizar España. El lema no es construir. Es derruir, destruir, romper, destrozar. Méndez y Toxo, Puente y Chela, beben de la misma ideología política y perfuman sus heces verbales en el dolor del paro, en la precariedad de la economía y en la longevidad de la crisis. Furia destructora que se acrecienta por el ataque de cuernos de su narciso presidente, abducido por el síndrome de la “madrastra de Blancanieves”. Espejito...

 

Nunca importó el paro a estos procaces ideólogos de las cenas pantagruélicas que diría Rabelais. Apoyaron siempre a un Zapatero, caballero de impopular Rocinante que se dirige a molinos de viento que, en vez de alancear al falso jinete, destripan la vida de los desempleados a un ritmo macabro de 8.000 por día. Si la huelga tiene vocación de aldabonazo, cosa inútil. Los convocantes están compinchados con el mirlo blanco de la subvención a troche y moche.

 

Lo que se reprocha es que se tome la huelga como arma, como elemento espurio de presión, como escaparate en el que se venden como valores las más abyectas pasiones. Se censura la antijurídica huelga política. Se repudia esta infame huelga táctica.

 

Los sindicalistas que, el día de ayer, cortaron carreteras, obturaron cerraduras, coaccionaron a los ciudadanos, disuadieron y/o persuadieron a los trabajadores para acudir libremente a sus trabajos, esos sindicalistas, digo, no son forajidos ni facinerosos ni hampones de sucias mafias ni matones a sueldo ni productos deshumanizados de una banda de sicarios, no. No lo son. No lo son pero actuaron como sicarios, esbirros, matones, hampones, forajidos y facinerosos. Actuaron. Una democracia que no corrige de inmediato a los golfos que la mancillan, está en peligro de muerte. Los demócratas debemos poner en juego la maquinaria legal, siempre legal, que permite el Estado de derecho. Si no, los extremistas acabarán con el sistema. Y el pueblo, de nuevo, dejará de ser soberano.

 

La solución pasa por trabajar para producir y producir para crear empleo. Aunque Zapatero sea el problema, un demócrata desprecia a los golpistas, ya militares, ya sindicalistas. Ni echar al nefando Zapatero puede justificar golpes de Estado. En democracia, ley. Y más ley. Los golfos y canallas, a la trena. Con garantías, eso sí.


Para atrás, como los cangrejos. En todos los sentidos. En todos los sectores.

 

Un saludo.

INDUSTRIA

 

 La AIQB agrupa a dieciséis plantas industriales que hacen del eje Huelva-Palos de la Frontera uno de los principales centros del sector secundario de España. El núcleo fabril químico da trabajo a miles de personas. El problema es que los tiempos cambian a una velocidad de vértigo y lo que ayer era válido e incluso valioso, hoy se queda obsoleto y anacrónico. Gerardo Rojas, presidente de la asociación, ha llegado a declarar que el Polo Químico está pasando el peor momento desde su creación.


Los EREs convulsionan, el cierre temporal se teme y el lock out definitivo pende cual espada de Damocles. El desempleo asusta. La amenaza de la deslocalización se asoma con descaro. Por más que Rojas la desdeñe como próxima, es un mal genérico y general que se abate sobre países industrializados que en un pasado no muy lejano sufrieron las desdichas del subdesarrollo.


La Química pasa por sus horas más bajas. La obsolescencia de algunas fábricas afecta directamente a su productividad y ésta es el indicador primordial de su nivel de competitividad, única receta capaz de hacernos superar la crisis que nos embarga.


Se vive un momento delicado. La magnitud del desastre que se nos avecina es de época. La situación se antoja irreversible. Pocas dudas caben sobre el futuro negro que se cierne. Efecto dominó. De otro lado, las agresiones ambientales han llegado a un punto de estiramiento que la interpretación interesada de sentencias judiciales evita romper. Los estudios epidemiológicos rigurosos e independientes brillan por su ausencia. La salud, primero. El trabajo, después. Felizmente descartado el peligro para la salud, el trabajo constituye nuestro primer objetivo.


Con esta Junta que gobierna (con perdón) nuestra Andalucía, el amiguismo y el enchufe han tomado carta de naturaleza. La formación (el Fondo sin fondo) se ha convertido en el búnker do se escamotean de las listas del paro a miles de desempleados. La crisis, lejos de iniciar su desaparición, se está consolidando como las lapas se adhieren a las piedras.


Preocupa sobremanera que los trabajadores que defienden, con uñas y dientes, su puesto de trabajo, engrosen las abarrotadas listas del paro. Por ellos, aunque sólo fuera por ellos y no por el exclusivo beneficio de las empresas, La Junta debería decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

 

Claro que ese deber en la Junta es imposible. Donde no hay ética, sino miserabilidad, nada más se puede pedir. Y donde en vez de sangre, circula electricidad que se enchufa, pues de humanidad, nada de nada. Así estamos. Pero nos resbalamos hacia la sima. Catacroc.

 

Un saludo.

LA CARRERA

 

Pistoletazo de salida. Las municipales desafían al personal político. Los primeros pilotos de las escuderías se disputan la pole position. Pedro Rodríguez y Petronila Guerrero ocupan la primera fila de la parrilla de salida. Pedro Jiménez, desde atrás, busca la sorpresa. No obstante, Fernando Infante mantiene el tipo con UPyD. El partido de Rosa Díez tiene poco que perder y mucho que ganar. Es el único que parte de cero.


El coche de la candidata psoecialista corre con ventaja. Imponentes sus recursos. Si es por publicidad, a diario. Si es por imagen, lo que nos cuesta. Si es por corifeo, pónganse en fila para cobrar. Si es por talla de dirigente, no pesa. Si por acumuladora de cargos, ríanse de la señora esposa del “president” Montilla.


El problema que se suscita en la carrera es, sin embargo, más hondo. Es de pasta. Y de pacto. El dinero puede con todo. Compra conciencias e ideologías como el que adquiere una linterna. El elector sabe que votar a Petri es volver a la melillense cañada de la muerte. Dar el sufragio al PSOE es hurgar en la herida del desempleo más atroz. Creer, de buena fe, en la recuperación económica de la ciudad revelaría hasta qué punto la manipulación informativa se ha adueñado del seso de los ciudadanos. Lo sabemos los onubenses y lo tiene más que asumido el staff del chalet del Conquero.


Si algo caracteriza a estos personajes es el ansia de poder. Con mayúsculas. Ellos ponen cara al sol y nievan las montañas. Todo sea por su patria sectaria. La del partido. La de España, nada. Sus abrazos a la bandera se sustancian en réditos electorales. He ahí el quid de la cuestión. Si el gran jefe Zapatero tiene estómago para romper España negociando con los Urkullu y los Carod, los máximos exponentes del independentismo, con quién no pactará Mario Jiménez, el gran traidor de Astilleros, para ganar la carrera aunque el primero en llegar sea Perico.


Encontramos a la madre del cordero. ¿Serán capaces UPyD e IU de aceptar un enjuague que prive al ganador de su victoria legítima? Dicho en el román paladino de Gonzalo de Berceo: por más que uno confíe en la honorabilidad personal de sus líderes, ¿quién nos asegura que sus respectivas formaciones respetarán la voluntad del pueblo? Servidor desecha cualquier lealtad que provenga de los amigos de Rubalcaba. Y de sus mariachis.

 

Un saludo

LAS DOS ORILLAS

 

No fue casualidad lo de Anguita. El éxito electoral de Izquierda Unida coincidió con el tiempo en que asumió la portavocía de su grupo parlamentario en el Congreso. Su triunfo no se debió sólo a su teoría de equidistancia de PSOE y PP o a su pertinaz defensa del programa. Otra razón explica el por qué Anguita logró un techo electoral hoy imposible de reeditar.


La otra razón es su imagen. La imagen visual y auditiva de Anguita nos devolvía el interior de una persona capaz, brillante, honrada y buena. Cualidades difíciles de ensamblar en un político. Anguita poseyó el aura de los elegidos. Su Izquierda Unida nos ofrecía un óculo gótico -como su rala barba ojival- que permitía pensar que la honradez es una virtud de la clase política. Escasa, pero cierta. Su teoría de las dos orillas fue posible en una personalidad noble como la suya.


Hoy el panorama se vuelve desalentador. La gestión de Llamazares ha tocado fondo. Cayo Lara parece seguir la línea de su predecesor. En Andalucía, Valderas sigue al pie del escaño pero a merced del Gobierno socialista. La diferencia entre programa y pacto es que mientras el primero obliga a patear la calle, el segundo se conforma como un pateo a la calle. Del esfuerzo diario de los obreros a la cómoda berlina prestada por el socio mayoritario del contrato de adhesión. Zapatero establece las cláusulas, por más que abusivas, y Llamazares se arrima a ellas como náufrago de una nave que zozobra.



En Huelva, Pedro Jiménez, me parece un político formidable. Carece de la imagen de Anguita, pero sostiene su sentido del laboreo machacón y su probidad. Sin embargo, por mucho que sea apreciado extramuros su partido, el horizonte apenas se amplía. El Pacto se erige como imponente muro de contención. No se puede crecer en estas condiciones. La sociedad necesita un partido político que, como IU, sin renunciar a sus postulados ideológicos, los adapte al mundo del siglo veintiuno y, sobre todo, se presente como un rosetón de vidrieras abiertas por donde la luz de la calle penetre e irradie en el interior. Irradie de fuera adentro. Para esta labor, Pedro Jiménez cuenta con un valor añadido: es un excelente dominador de la pedagogía de la comunicación. Destila decencia. Parece que juega limpio. Atención al onubense. Cuánto cuesta dinamitar las dos orillas.

 

Un saludo.

PREDICAR

El Fundador del PSOE era un político de garra. Autor prolífico, escribió: “No sólo hacen adeptos los partidos con sus doctrinas, sino con los buenos ejemplos y la recta conducta de sus hombres”. Don Pablo exigía a los suyos virtudes morales. A los hombres. A las mujeres, no. Clara Campoamor le resultaba lejana al patriarca psoecialista. Una cosa es predicar y otra, dar trigo.

Algo se ha escrito sobre el capitalito patrimonial que ha conseguido doña Petronila. Tañidos de campana me han llegado acerca de la profesión de cajera de economato que desempeñó la presidente de la Diputación allá en sus años de juventud. Nada tiene que ver el oficio de antaño con la riqueza de hogaño.

La recién nominada candidata del Partido de Iglesias a la alcaldía de Huelva es, pues, una mujer de posibles. Estoy seguro de que cuanto posee, se lo ha ganado con el sudor de su frente. De la misma manera que apuesto que la opulencia formal de su estilo de vida no se arraiga en el oficio honrado y mal remunerado de empleada de supermercado. La política ha sido el trampolín de la señora Guerrero.

Cuánto dinero ingresa en sus arcas privadas doña Petri en virtud de su hacendosa gestión de política activa. Los ciudadanos deben conocer estas bagatelas, al menos para alegrarse de la fortuna ajena. Con ellos comparto mi gozo. Lo que no estoy dispuesto es a creer que la administración del Organismo que preside, se corresponda con los principios de objetividad, eficacia y transparencia. Nadie con dos dedos de frente puede tragarse semejante trola.

La presidente candidata responde al arquetipo desempolvado por Zapatero y los suyos. Mujeres victoriosamente elegibles. Las críticas contra ellas se deberán a su condición femenina y quienes censuren sus actos entrarán en el club de machistas réprobos. Ya existe un camino hollado por las De la Vega, Aído, Jiménez y otras esforzadas señoras. Son demócratas de baile. Sólo ellas.

La gente del PSOE, lejos de retener la moralidad preconizada por el señor Iglesias, se ha dejado seducir por otra de las frases acuñadas por el que fuera tipógrafo. Reza, con perdón, así: “el progreso de las ideas depende mucho de saber propagarlas”. Lo mismito que Goebbels. Todo parecido con la realidad no es pura coincidencia. Vaya que no. Galgos o podencos, refería Felipe González. Qué mas da si cazan. Qué más da. Da.

 

Un saludo.

LA MAGINOT DEL PSOE

Media este agosto de temperaturas infames. Media en el tiempo. Arde en el calor. La prensa local se relame las heridas de la carcunda de noticias. Sin embargo, la falta de viento preludia un cambio de dirección. Septiembre abre las carnes del otoño más tórrido de los últimos veinte años.


Los medios adictos al poder afilan las lenguas mercenarias. No conozco uno solo entre ellos que desdeñe las dádivas en forma de subvenciones que otorga la seño Petronila. Televisiones, radios y periódicos se ponen firmes ante el “ar” de Mario. Forman la primera línea Maginot de la estrategia por las municipales.


En segunda fila de la red defensiva ideada por el Pétain Barrero, las instituciones locales. Diputación se pone al frente de ayuntamientos, mancomunidades, onegés gubernamentales y otras entidades del bote. Mucho dinero. Si la de Beturia no tiene, allá va el dribling asimétrico de Guerrero. Si falta la pasta, se acabó la película.


La Junta de la Nada que preside Griñán, ocupa posiciones más fortificadas. La deuda heredada del patricio Chaves es una pesada losa. Pese a todo, treinta años dejan huella. La experiencia de la buena palabra y de la mala acción ha sido advertida por los votantes.


El centro de acción se sitúa en La Moncloa. Allí se recluyen los Zapatero, Blanco, Aído y otros reputados carniceros de los valores de la madre patria. Los duros que despilfarraron son las pesetas que sacan de las vacías bolsas de los contribuyentes honrados.


Todo el mundo sabe cómo acabó la Maginot. El que fuera ministro de defensa de Francia halla su correlato en la catalanista Chacón. Patriota errado el primero, española “por huebos” la segunda. La línea saltó hecha pedazos. En un pispás. Trizas.


Bastaba conocer sus defectos de diseño y de construcción. En Huelva, el paro sigue al alza. La economía, a la baja. La educación y la sanidad reptan. La industria palidece. Las empresas cierran. Los Astilleros y Tubespas sufren traiciones de falsos compromisos de antaño. Puentes quiméricos. AVEs sin alas. Estaciones que ni siquiera apean. Carretera serrana imposible. Aeroqué. Enchufes, acá. Corrupciones, acullá. Bien pensado, la Maginot del PSOE es la Sigfrido. La línea fascista de borlones democráticos disfrazada.


Los electores pueden meditar. En su momento, votar. Esta línea es un revuelto. De hiel. De destrucción.


Un saludo.

CITA PREELECTORAL

Fernando de Rojas, el autor de "La Celestina", anticipó hace casi 500 años el artículo 14 de nuestra Constitución. El judeoconverso escribió: "Inicua es la ley que igual a todos no es". Y es que el principio de igualdad legal se complementa con el de objetividad. En su defecto, el embudo arrebata su aposento a la ley.

 

Cuando estalló el escándalo “Juana Orta”, Pedro Rodríguez, cuya categoría como alcalde de Huelva se acrecienta, realizó entonces unas declaraciones públicas muy en consonancia con la llaneza de su manera de ser. El alcalde refirió: “…esta mujer ha demostrado ser una persona noble, de muchos gestos humanitarios". El PSOE aprovechó, cómo no, la coyuntura, para tirarle un mandoble a la yugular y, en su ira no contenida por tanta debacle electoral, no dudó en ponerlo como "chupa de domine".

 

La referida señora no era, ni de lejos, militante del PP. Ni siquiera simpatizante. Lo cual distingue, todavía más, la categoría moral de Pedro. En momentos de especial dificultad, cuando sólo los valientes dan la cara aunque sea para que se la rompan, el alcalde Rodríguez, lejos de esconderse o de callarse, valoró los méritos que adornaban a esta mujer.

 

Una de las grandes damas de la sociedad onubense, Paula Santiago, se ha labrado la justa fama de referente social de la Huelva de todos los tiempos. La vinculación de Paula con el PSOE es harto conocida. Me pregunto si, por algún ardid del destino, la señora Santiago se viera involucrada en acciones de la índole en que se ha encontrado Juana Orta, Pedro Rodríguez se manifestaría de igual modo. La respuesta es sí. Sí. Alcalde Pedro se comportaría como un caballero. 

 

Sus enemigos, a lo suyo. Hipocresía basta, grosera, tosca. El pueblo de Huelva es silencioso. Pero no le dan gato por liebre. Mucho tendrá que cambiar la candidata a palos del Partido único del Movimiento psoecialista para que las copas del brindis venenoso de Blanco y Griñán no se tornen estacas que se claven en sus corazones políticos.

 

La batalla preelectoral se inició una vez se consumó la sepultura política de la señora Parralo. Los meses previos a la nueva cita municipal con las urnas se prevén duros. Los ataques personales al alcalde de la ciudad se multiplicarán. Cómo que de dónde vendrán. Por favor. De las huestes petronílicas. Que son muchas, ricas, poderosas y aguerridas. Para temblar.

 

Un saludo.

 

MIASMA

 

Estos señores del PSOE son la monda lironda. De listos. De pícaros. De pillos. De sabihondos. Su "modus politicus" huele mal. Un socialista ilustre, Max Aub, escribió sobre el hedor: “ese olor putrefacto que me carcome”. Qué lejos y qué cerca halló la fuente del efluvio maligno de la corrupción.


El gran Cervantes censuraba la ambición y la prepotencia de los tiranos en cuanto dañaban a terceros y hacían del abuso y la dominación su estandarte. No portan bandera. Alancean pendón puñal. Posición de combate, reclamaba el ex virrey Chaves al calor ansioso del probable cambio de manos de la caja de caudales. El poder es, a la postre, un arca llena de oro ajeno.


En Huelva, ración de rancho. Poco chocolate y mucho pan. Como en los años de la postguerra. Para los ciudadanos. La tierra que acaso fuese Tartesos y tal vez la Atlántida sueña el feliz futuro para huir del presente que la presiona y humilla. El tiempo es un tigre que me devora y ese tigre soy yo, refería el inigualable Borges.


Huelva es un tigre viejo y bueno cuyos colmillos nunca despertaron el miedo ni el respeto de otros carnívoros depredadores. Ha sobrevivido a los siglos como una pieza de museo o de circo que interesa para vender entradas a turistas desordenados. A los ciudadanos nos tratan como horda. No hay redención para la horda.


Qué porvenir aguardaba a Petronila de no ser militante servilmente destacada del PSOE. ¿Hubiera amasado Barrero la fortuna que se le atribuye, fuera del cauce de su militancia psoecialista? ¿Y Mario, el felón de Astilleros?


Puerto Hurraco sigue vivo. En Huelva. En los accidentes abruptos de esta tierra chica que no madura al calor de sus hijos. En la gobernanza desdichada que desdeña la educación y cultiva los resentimientos. Puerto Hurraco con escopetas que disparan al que se rebela. Al son y al ritmo de las miles de urracas que pretextan defender la justicia para asesinar las libertades.


Almacenan vientos de muerte y se alimentan de la inocencia de los españolitos que no conocieron aquella maldita guerra. Urracas machos y hembras. Negras urracas. Artistas aristados al frente de un ejército de hienas. Sangre muerta que sangre de vivos derrama. Qué pena.

 

Tanta urraca en un puerto hurraco que no acabamos de sepultar. En fosas herméticas. Urracas. Hurracos. Resentidos. Carroñeros. Miasma.

 

Un saludo.

JIMÉNEZ, PEDRO, QUE NO MARIO.

 

Permítanme el estribillo del cancionero español: “¡Ay, con la ganancia/de aquesta partera/haré a mi rufo/capa y montera”.

La capa y la montera, como embozo. La capa que embauca y la montera por la que se pone a la ciudadanía, Mario. A pecho descubierto, sin burka que valga, Pedro. Se podrá discrepar de su idiosincrasia política, pero valor y honradez pocos le discuten. Es Jiménez pero no Mario.

Servidor reconoce la labor del Jiménez de Izquierda Unida. Incluso defiende muchas de las políticas por él amparadas. No en todas. Jamás entendí, en este sentido, su actuación en el conflicto de Bollullos. Contribuir, por acción u omisión, a la expulsión de IU de los militantes rebeldes, me pareció una actitud reprobable. La Asamblea bollullera es soberana y su soberanía se ensalzó cuando rompió el Pacto anti natura que IU conservaba a ultranza con el PSOE.

Pacta sunt servanda, me dirá Pedro. Salvo que el acuerdo, Pedro, sirva de coartada a comportamientos corruptos o de cobertura de antidemocrátas. Anguita no dudó en tratar con Aznar una política antiGAL. Y Anguita, Pedro, es mucho Julio. Anguita es todo un verano de luz política.

Un pacto de pseudoprogresía con el partido de los marios, javieres y petronilas no puede defenderse salvo que se incurra en complicidad con el paro, con la crisis, con el déficit, con los recortes sociales, con el despilfarro y con el más atroz enchufismo. No puedes, Pedro, tocarte con la montera del deshonor. No hay pinza. Los pactos, como los contratos, se denuncian cuando resultan éticamente imposibles de mantener. Un mundo cargado de deseos.

Quienes acuerdan con el poder, conocen su trastienda. A los políticos de IU que terminan en el PSOE, les pasa como a la cabra de Monsieur Seguin, que recreara Daudet: tiran al monte del poder en pos de la cuenta corriente. Carrillo, Curiel, López Garrido o Rosa Aguilar sucumbieron al canto de sirena de la dictadura psoecialista. Como Donaire o Manuel Guerra se zambulleron en la piscina de las “mercedes”. ¡Qué tropa!

Átate, Pedro, al mástil de Odiseo. Los que tenemos una edad, creemos que la honradez es un valor posible. Y que la abnegación, el esfuerzo o el compromiso son virtudes sin ideología. De derechas y de izquierdas. Pedro Jiménez. Que no Mario. Pedro no es Mario. Por suerte.

 

Un saludo.

BARRERA BARRERO

Decía Nebrija: "Lingua imperium est". No acuñó la idea, sin embargo, nuestro compatriota. Sócrates consideró la mayéutica como la palabra que alumbra la enseñanza. Aunque, a veces, el verbo sea una azagaya envenenada. Javier Barrero sabe algo de esto. Su actitud política no sólo genera recelo y desconfianza. Va más allá. Su actividad pública contribuye a enrarecer la bruma. Es la antítesis, en cuanto a belleza, del “Gran Ferrocarril del Oeste”que creara Turner. Vapor y niebla. La máquina marcha pero no sabe por dónde ni cuál es su destino.

 

Barrero es una barrera al progreso social, un muro de contención a la marea democrática, un parapeto a la luz, un vallado de opacidad. Barrero es el señor del gran poder que ha venido a Huelva para manifestar al vasallaje que ni una hoja se mueve sin su permiso. El Jardín de las Delicias que pintara El Bosco nos prevenía sobre las soledades, las imperfecciones y la ausencia de moralidad. Barrero descompone el socialismo obrero en el ácido adjetivo de parados a millones y en la utopía mentirosa del sustantivo más fascista.

 

Judas siempre acecha en el rincón, se agazapa en la oscuridad, el cuchillo a la mano prendido y la navaja adherida a la lengua infame. La traición se materializa en los renegados que en el mundo son. Dante Alighieri decía, en su “Divina Comedia”, que la traición era el máximo pecado que se pueda cometer y que, por ello, merecía la peor de las condenas. El traidor se hace reo de ser devorado por el mismo Satán. Salvo que el traidor sea el mismo demonio.

 

Se las da de izquierda comprometida. Pura entelequia. Barrero, el rico, no ve más allá del horizonte de un bolsillo que le repiquetea y, como defienden los behavioristas, babea cuando escucha la campana del dueño Zapatero que desembolsa monedas conductistas. Con todo, ha erigido un tinglado falaz tan corroído como extendido. Muchos quieren demolerlo. No pueden. La mano del poder es, como su mala sombra, alargada. Como la expresión mafiosa: “ojo, es de los nuestros”.

 

El frentepopulismo de Barrero es el peor de los estilos, la más nefasta de las decisiones. Un ejemplo a no seguir. Una empalizada a derribar. Una barrera a abatir. Barrero, barrera. Barrero, el pobre, rico. Que presente su candidatura a la alcaldía. Calibraremos la fuerza del mal político.

 

Un saludo.

ARBITRARIOS/FULLEROS

La Ley de Bases de Régimen Local define los municipios como entidades básicas de la organización territorial del Estado, y explicita, respecto a la provincia, que su Gobierno corresponde a la Diputación. Con el mismo carácter presidencialista concibe esta norma las figuras del alcalde y del máximo responsable de la Diputación, pero mientras la elección de aquél, por ejemplo, Pedro Rodríguez, es de forma directa, el de éste, caso de Petronila Guerrero, se realiza de modo indirecto.

Nuestro Ordenamiento proscribe la arbitrariedad, entendida como forma de actuar dictada por la voluntad o el capricho. Arbitrarias serían, pues, las subvenciones que reparte la seño Petronila a algunos medios, como Odiel, en torno a cien millones de pesetas. Lo serían en cuanto no fundamenta la concesión que, por otra parte, niega a El Mundo Huelva Noticias. ¿Cómo es posible tamaña desigualdad si el criterio de difusión no es determinante? Doña Petri incumple los principios de transparencia y de objetividad que preconiza la ley.

¿Que es pedir peras al olmo? Entonces, ¿qué pasa?, ¿que la arbitrariedad reina en el templo del (des)Gobierno provincial?, ¿o es que las decisiones políticas se toman en razón de la sumisión más incívica a los dictados del poder talibán, o, simplemente, que el modus actuandi se incardina con el adoptado para alquilar, a precio de Versalles, el palacete de la plaza de las monjas?

Cuando renquea la transparencia, enmudece la objetividad y se dictan resoluciones arbitrarias, esta democracia se prostituye hasta el límite de la dictadura. Así, el imperio de la ley que brota del pueblo se confunde con la ley que emana del tirano. Es igual que el déspota que confunde, contumazmente, su patrimonio personal con el patrimonio público.

En Huelva, como en Andalucía toda, llevamos treinta años padeciendo déficit democrático. Las elecciones son legítimas. Los actos de los vencedores en las urnas dejan mucho que desear. La discriminación dice mucho, y malo, de un demócrata. ¿Verdad, Mario, Petronila, adláteres? Repitan conmigo: Petri y Cejudo son, para este propio, arbitarios; en la calle se les llama fulleros.

Fulleros. En cuanto hacen trampa en el juego democrático y en tanto son artistas en el engaño a los ciudadanos. Aviados estamos con quienes convierten la política en un antro. Fulleros, repito. Fulleros.

PSOENCHUFAR

Colocar en un cargo o destino a alguien que no tiene méritos para ello, por amistad o por influencia política. He ahí el significado, coloquial y despectivo, del verbo enchufar. ¿Y psoenchufar? Sencilla licencia literaria. La identificación entre sujeto y predicado puede pecar de imprecisa pero no, por ello, deja de ser radiografiable.


En este sentido, el PSOE andaluz ha construido toda una catedral de clientelismo. La colocación de nepotes en todas las esferas de la Administración Pública se convirtió en objetivo esencial para solidificar el río de infiltrados por y entre los distintos organismos de la Junta. Actuaban con vocación de futuro y la contumacia presidía el quehacer funcional de los agraciados. No caben coyunturas, salvo algunas improvisaciones derivadas de actos sobrevenidos. Por ejemplo, el famoso caso Ollero o el más cercano asunto Parralo. Cuando movimientos aislados de esta índole agreden el cortejo majestuoso y justinianeo del protocolo psoecialista, el enjambre se mueve ágil y raudo en defensa de la reina de la secta.


El enchufismo no es un acto aislado, excepcional. Muy al contrario. El actual Director General de Recursos Humanos de la Consejería de Educación es un nefando paradigma. El otrora Delegado en Huelva gestó el escandaloso enchufe de la hija de la candidata del PSOE a la alcaldía de Huelva.


La democracia halla en la igualdad el derecho que adjetiva a las libertades. La igualdad otorga consistencia a la democracia porque entroniza el respeto y deja en un segundo estrato a la tolerancia. Así, el rico respeta al pobre, el empresario al obrero, el autóctono al inmigrante, el gobernante al administrado o el hetero al homosexual. Y viceversa. Igualdad y respeto se convierten en valores indiscutibles de un pueblo que se proclama soberano y que repudia la condición de súbditos.


El enchufismo es la vulneración más sangrienta y escandalosa del derecho a la igualdad y, por tanto, la ofensa más cruel al respeto que se preconiza. Si la democracia no acude a sus armas legales y jurídicas para anatematizar a los golfos que la mancillan, la dictadura se hace dueña.


¿Y la fiscalía? Rumores, ¿Y los jueces? Parole. ¿Y el Parlamento? Lamento. ¿Y la prensa? Presa. ¿Ninguna es libre? Alguna queda. Se la juega. Que pregunten en esta casa el precio de su independencia. Pregunten.

 

Un saludo.

LA CANDIDATA

La armada psoecialista de Huelva ha alineado en un plano ortogonal sus campamentos. Retícula a retícula, todo está planificado. La plana mayor, en El Conquero. El cardo y decúmano se cruzan en la Diputación, donde se centra el aparato logístico y financiero. Allí sienta sus reales la presidente Petronila. No le agrada demasiado el envite. Dar la cara ante Pedro Rodríguez es jugada en la que puede perder demasiado para su rubia teñida ambición. Ella prefiere medrar en la sombra. Su relación con Barrero es buena pero ni de lejos la que otrora fue. Se siente segura en la Diputación. La alcaldía de Huelva es un plato de caviar envenenado.


La soldadesca está bien pagada. Asesores mercenarios se multiplican. La conquista del Ayuntamiento de la ciudad es prioritaria. Desgastar al popular Rodríguez es una de las consignas. Maniatar a la prensa independiente, otra. Engrasar con holgura a los medios adictos, imprescindible. Dejar en la inanición dineraria a los municipios rebeldes, estrategia ejemplarizante. Socavar las gestiones del partido del alcalde, otra clave.


De ahí la siembra de minas en el Ensanche. Si el PP urbaniza esa zona privilegiada y el Recre retorna a la división de honor, la candidata Petronila rubricará el fracaso anunciado de un partido descompuesto de valores y sumido en la convulsión desesperada de la crisis que cultivó Zapatero. Impedir la construcción de la ciudad de la justicia, abatir a pedradas el AVE de Mario, o convertir a Calatrava en diseñador de apeaderos decimonónicos, son labores perentorias. Mantener el fosfoyeso, alentar el chapapote Balboa y subvencionar a la prensa más cafre, bombas sin espoleta son. Asedio a Pedro.


La candidata sonríe sin ganas. La carísima batalla por reforzar su imagen resulta tan inútil como contraproducente. La ciudadanía sabe que por mucho escaparate de Loewe que erija doña Petri, el interior es basura, residuo, desvalor e inmundicia morales.


El palacete de la plaza de las monjas recorta votos. En medida similar a la imputación judicial de dirigentes amigos. La presidente sí tiene quién le escriba. De lo que carece es de personas que la pongan en su sitio. (?). La calle. El destierro político. Donde no dañe. A la democracia, primero. A la ciudad de Huelva, después. Adiós, candidata, adiós. Petronila. Tirana bandera. Del PSOE.

 

Un saludo.

CORTIJO PSOECIALISTA

La causa de la corrupción, aseguraba Aristóteles, se hace materia cuando el gobernante de turno supedita el interés general del pueblo al bien particular de un grupo. Dogma del estagirita. Pleno de la filosofía. Ejemplos, multitud.


España es el cortijo del PSOE, su granero de votos y su banca financiera. Una derrota electoral es tan funesta para la empresa que gestiona el cortijo, que pone en peligro las arcas de los señoritos y deja en entredicho la lealtad de los manijeros. De ahí la importancia de la presencia física. Escribía Manuel Burgos cuando gobernaba Felipe: "no se les puede dejar solos (...)”.


Desde las elecciones de 2008, el cortijo anda revuelto. La crisis que ZP negó le ha dado un zurriagazo en plena dentadura y la sonrisa tornóse rictus. Ya no deslumbra a nadie. Los vascos se le rebelan y los catalanes le chantajean. Los capataces han dejado de entenderse con los caciques de las baronías, y el negocio sufre. Encima, el apaleador Roures suspende pagos y es reprobado en la asignatura de objetividad periodística.


Los dueños se ponen en acción, consultan al Areópago y los eupátridas deciden que la tríada de Ferraz se calce los botines, vista la ropa gubernamental y afronte la situación con todos los medios a su alcance. -Pero, verán todos que somos señoritos, se quejaba Barrero, el cacique onubense. No, respondió, raudo, ese estratega genial que es Mario Jiménez. Basta con que nos vistamos de albañiles, de arquitectos, de espíritus altruistas y filantrópicos, de modelos de moralidad. Pero ¿no es eso la logia masónica?, terció la señora Guerrero. Que no, Petronila, que no. Nuestra logia es nuestro partido y, para conservarlo en su cénit, rico, fuerte, poderoso, influyente, haremos lo imposible para que el Gobierno siga funcionando como hasta la fecha: como sostén del mismo. Fíjate la labor de zapa y de mina que han realizado Chaves, Bono e Ibarra. En sus comunidades, las más pobres de España, el Partido es el primero del Estado. No podemos perder el control de las Cajas. De ninguna. Como pasen al PP, apagamos y nos largamos.


Pero ¿no es la transparencia el principio democrático por excelencia? Para los demás, compañero, para los demás. Sólo de cara a la galería. El cortijo se conserva si la logia se sostiene. ¿Se enteran ustedes? Pues eso. La muñeca, también. Cajasol.

 

Un saludo.

APEADERO

 

La Real Academia define el apeadero como el sitio de la vía preparado para el servicio público, pero sin apartadero ni los demás accesorios de una estación. Apeadero. La estación que diseñara Calatrava para ser término y partida de la Huelva del AVE, se va a quedar en un apeadero.



Entonces, qué pasa con las campañas orquestadas y difundidas por la defenestrada Magdalena Álvarez y el emergente José Blanco. Pasa que han mentido. Una vez más. Y van. Como con el Aeropuerto, la Nacional a Badajoz, el Banco de España o los puentes a Punta Umbría.


La Huelva del abandonismo fue, otrora, factoría; después, colonia; hoy, apeadero. Es el sino de la ciudad y de los onubenses. Tierra de paso. Parada y fonda. Nudo de frustraciones y nido de golfantes. Fenicia y tartésica, romana y árabe, todos los pueblos hollaron el territorio y humillaron a sus habitantes. Todos esquilmaron nuestra riqueza y arruinaron nuestra identidad.


La Huelva contaminada que perturbara el Polo franquista es, hoy, la Onuba desconsolada que muere víctima de su historia irredenta. La neomudéjar estación de Sevilla se jacta, en su largo centenario, de su categoría artística y de su dimensión arquitectónica. La Restauración coliderada por Alfonso XII la materializó. Signo de los tiempos. La Transición que entronizó a Juan Carlos I la mitifica. Tiempo de signos. La estación de Sevilla es el mito. El apeadero es la pesadilla. La democracia que nos brinda el PSOE en escudilla de madera desvencijada, trata al ciudadano como súbdito.


Si la llaga no fuera estigma y si el infortunio no causare suficiente pesadumbre, la mano que lacera, el puño que golpea, la rosa que pincha, se ensañan en su crueldad y de su mentira propia quieren hacer verdad infame. El AVE llegará a Huelva cuando el PP realoje a los vecinos de Las Metas, declara Mario Jiménez en uno de sus más insidiosos alardes de mentira a granel. La coartada de que la estación sea un apeadero es el realojo. Se necesita ser desalmado.


El AVE no vendrá a Huelva. Nunca. Ni de Huelva tomará camino de Faro. Jamás. Huelva dejará de ser estación término. Los psoecialistas la han degradado a apeadero de aldea. Las marismas del fosfoyeso son el apeadero en el que dejaron su conciencia para subir al tren del poder. Del poder no se apean. A menos que los onubenses votemos. Soberanos por una vez. Estación.


Un saludo.

 

 

ALCALDE PEDRO

Se ha convertido en un enemigo a batir. Desde hace años, Pedro Rodríguez es la bestia negra del PSOE. No hay manera de echarlo de la alcaldía. Se tiran de los pelos cada vez que miran atrás y, pudiendo ficharlo, no lo hicieron. El triunfo de Pedro Rodríguez ha sido clamoroso. Ha derrotado en las urnas, con una claridad apabullante, a cuantos candidatos ha colocado el Jefe Barrero.

 

El inolvidable “Perico Rodri” de nuestra juventud ha destilado calidad democrática pese a los ejércitos mediáticos que el partido del padrastro Zapatero puso en liza. Los agravios electorales han soliviantado a una formación socialista que alinea a demasiados suplentes. Los titulares no se atreven. Se ocultan. Han sacado a la palestra a Mario Jiménez. ¿Como candidado? Por favor. Mario no gana ni a Petete. Mario ha postulado a Petronila, la señora feudal del palacete de la Plaza de las Monjas. Dos pájaros cazados a la vez. Un enemigo menos y un poder más. Desde su “dominio” y desde el anexo “manso”, la todopoderosa presidente de la Diputación coordina, con dinero público, la campaña de su imagen privada.

 

Propaganda institucional que rige los movimientos de asedio, cerco y asalto a la alcaldía de Pedro Rodríguez. Dispone de la cooperación casi absoluta de la prensa televisiva, radiofónica y escrita de la provincia. Subvenciona bien la doña. Con la pasta de los contribuyentes. Pero su objetivo es crucial. No se puede consentir que en este imperio socialista que es Huelva, la capital sea un fortín irreductible que se aferra a las prédicas del PP.

 

Desde su caja de caudales institucional, la señora presidenta maneja a su antojo los hilos económicos. Se procura sitiar al intruso Pedro Rodríguez. Hay que rendirlo por hambre y por sed. Por asfixia financiera. El cerco es a muerte. La primera medida es eliminar sus apoyos. Uno de los más conspicuos es el de El Mundo Huelva Noticias. Quitar de enmedio a este referente de independencia y libertad periodísticas urge. Hay que doblegar a estos rebeldes. O a favor del PSOE o contra él. Si es en contra, que pidan cuentas al maestro armero.


 En este contexto, clara la estrategia atacante, el PP debe organizar la defensa. Con el mismo celo que los atacantes emplean. Éstos persiguen no sólo derrotar a Pedro, sino a quien discuta la supremacía del Partido casi único. El PSOE, claro.

 

Un saludo.

PSOECIALISTAS

"Sistema, poeta, sistema. Empieza por contar las piedras. Luego, contarás las estrellas". León Felipe. Rememoro esos versos a raíz de las palabras de Mario Jiménez, príncipe del reino socialista de El Conquero: “el objetivo del PSOE es alcanzar una mayoría suficiente en Europa que le permita configurar un Parlamento para humanizar el capitalismo". Sic. Madre mía.

 

 Humanizar, Mario, significa hacer a alguien o algo más humano, familiar y afable. Y así, pulir y acercar a todo lo que, por esencia, se presenta tosco, duro y cruel. Humanizar es armonizar el progreso material con el mundo del espíritu. Humanizar él, Mario, que subordina el interés general al de su partido, que nada aporta al mundo de la ciencia o de la cultura o de la filantropía, que no se distingue como mecenas ni como líder de los desfavorecidos. Él.

 

Ayuno de humanismo, Mario rebosa poder capitalista. Si no, qué mueve la economía española. De qué se llena los bolsillos sino de vender pócimas de capitalismo brutal en frascos con la etiqueta PSOE. Al igual que usted, lo que busca el capitalista es dinero y, contrario a lo que usted hace, lo que pretende el obrero es trabajar.

 

El capitalismo, Mario, no tiene más ideología que el mercado, más leyes que la oferta y la demanda, y más credo que la maximización del beneficio. Vd. me comprende porque nada tiene de ignorante por más que se comporte como un demagogo, un mentiroso compulsivo, un insultador resultón, un pandillero político y unas cuantas cosas más, todas ellas susceptibles de matiz. Y claro, en esa sabiduría de pilluelo barroco, en esa chalanería de truhán de feria, en esa vocería preelectoral, es capaz de vendernos la estufa en Darfur y la nevera en Laponia. Su capitalismo es el de comprar y vender votos que le proporcionen réditos electorales y políticos.

 

Su amigo Zapatero, el factótum de un país que se desangra por la herida de casi cinco millones de parados, le marca el camino. Dice su caudillo que de la crisis se saldrá por la vía social. Será psoecialista. La vía social es la defensa del empleo, la reactivación de la economía, la ayuda financiera a las empresas, la financiación sin contrapesos de los bancos, la más justa distribución de la riqueza. Ahí radica la humanización, Mario. Déjese de amparar a tanto mamarracho.

 

Su psoecialismo huele muy mal. Qué tal un baño de humanidad.

 

Un saludo.

 

PUNTA DEL SEBO

 

Aprovechando el descanso de los días finales de mayo, he paseado, largamente, apenas amanecía, por la avenida que recorre la ría de Huelva, desde un puente a otro. Promete soleado. Vientecillo de poniente. Soledad buscada de caminante. Agua remansada y cercana. Silencio apenas roto por algunos automóviles en dirección a la Punta del Sebo, camino de las playas. Paisaje idílico. Idílico, sí, a condición de que la mirada se perdiera entre las ondas del agua y ahuyentara la curiosidad de escudriñar el lado oscuro del camino. Ni el olor azufrado mermó la belleza del cuadro soñado.


 Por un momento, recordé los años de la infancia. La placidez del paseo entre árboles. El traqueteo alegre del trenecito que cubría aquella ruta. Los bañistas pobres que ni siquiera nos disputábamos un trozo de arena. Las familias, numerosas de hijos, que daban buena cuenta de tortillas con más patatas que huevos. La hondura de un aire limpio que entraba por la boca y alimentaba. Días de rosa y de pobreza. Días de piedad y dictado. Limpieza no prevenida sino impuesta por la carencia de opciones.

 La vida cambia. Para mejor y para peor. El equilibrio de la balanza nunca resulta gratis. El Polo químico cumple este año su cuarenta y seis aniversario. En medio, la encendida defensa de los puestos de trabajo y la contundente respuesta a la contaminación que nos mata. Las crisis de asma y de alergia se agudizan. El fantasma del cáncer se hace corpóreo por más que la oficialidad rechace su presencia con  la misma inseguridad que se rebate a las meigas.
¿Quién pone, Petri, el cascabel al Balboa que amenaza? ¿Quién, Pepe Juan Trillo, se lleva de las marismas la inmundicia del fosfoyeso?¿Cuántos puestos de trabajo, Mario Jiménez, generaría, y durante cuánto tiempo, el transporte de tan  indeseables residuos?

Si esos millones de metros cuadrados que se extienden desde el muelle del Tinto hasta el Colón de Miss Withney repelieren, algún día no lejano, el cúmulo de polución que destroza nuestras aguas, nuestro suelo y nuestro aire, ¿qué será de ese terreno que dueño tiene? La especulación sería reina, me respondo. No estaríamos ante una milla de oro. No. Ante una legua de platino. La zona es paradisíaca. El suelo, de valor incalculable. Negocio. Lucro. Tráfico. Encarecimiento. Compraventa.


 El speculum no reflejaría las aguas entonces limpias de la ría. Especular se hará sinónimo único de acaparar. El acaparar, resultado de la codicia de oligarcas sin alma. Al cabo, la contaminación se apoderará de cuerpos distintos. O mejor, de espíritus. La ría debe volver a Huelva. Limpia y saludable.

 

Un saludo.

 

 

DI(s)PUTACIÓN

 

Nos desprecia. A la democracia como sistema, a la ciudadanía como colectivo humano revestido de derechos y libertades. Nos desprecia. Petronila nos desprecia. O nos toma por tontos. Nos engaña como a pazguatos. La "seño" nos ve cara de bobalicones y, hala, a maximizar el engaño y a optimizar el beneficio. Sin dar un palo al agua. Sin arriesgar un euro de su patrimonio. La señora Guerrero dispara con pólvora del rey, como el Gran Capitán. Padece el síndrome de Creso, a tenor del despilfarro de que hace gala, a sabiendas de que los gastos corren a cuenta de los contribuyentes. Ominoso, oigan.

El desarrollo sostenible descansa sobre una plataforma sistémica de cuatro columnas: el medio ambiente, el libre mercado, el bienestar social y el principio moral. Basta que falle uno de estos pilares para que toda la estructura se tambalee. Cualquier gestor lo sabe, excepto los/las señoritingos/as que sólo se preocupan por su peculio y no por el interés general.



Respecto a la política medioambiental, doña Petri nos deja sin habla. Si se opone, por razones ecológicas, a la vía Doñana que permita ir a Cádiz sorteando Sevilla, ¿cómo es posible que se muestre partidaria de la vía rápida de la sierra de Aracena, de la construcción del oleoducto Balboa o del degradante espectáculo de las balsas de fosfoyesos? En cuanto al libre mercado, una economía real que no cree trabajo y que no produzca, está condenada a la ruina. El fracaso de una sociedad con más de sesenta mil desempleados sólo es comparable a la incuria de sus gobernantes. Y Vd., Petronila, pasa por aparecer, al menos mediáticamente, por una de ellos. Lo peor de todo es que, como en el caso Astilleros, estafa infamante donde las haya, la posibilidad de un futuro se ahoga en la hez de este presente psoecialista. Imposible de todo punto la regeneración con esta camarilla de caudillitos.



El bienestar social tiene tela que cortar. Petronila alaba el sistema como si de una esbelta columna de fuste corintio y capitel con caulículos llamativos se tratare. Alucina, vecina. El bienestar social es víctima de la enfermedad de la aluminosis. La columna no es sino una mala pilastra que se deteriora al ritmo que se congelan las pensiones y se recortan los salarios. Por último, el principio moral. La moral rige los comportamientos individuales. Es el faro que hace confiar en la rectitud de unos y abominar de la injusticia de otros. Los casos de corrupción y de despilfarro preocupan a la ciudadanía y lesionan el Estado de derecho. Esa senda sólo lleva a la miseria económica y a la moralidad más abyecta.



Atienda, señora presidente, porque cuando en una sociedad los muelles que evitan los roces de clase y las fricciones sociales, se rompen, la alteración callejera se produce antes que después. El socavón ya se ve, ya se siente, ya se teme. Cientos de familias acuden a los economatos de Cáritas. Tema el hartazgo de los ciudadanos. La fuerza del demos adquiere la fortaleza del tsunami. Deje su soberbia en la sombra, reconozca sus errores, despójese del corifeo mediático al que subvenciona con tanta generosidad interesada. Gestione teniendo en cuenta los principios de eficiencia y economía, eficacia y racionalidad, transparencia y publicidad, concurrencia y objetividad. Recuerde que traicionar es renegar, con dichos o con actos, un compromiso de lealtad. Háganos el favor, mujer.

 

Un saludo.

 

LAS ACTUACIONES DEL DELEGADO DE EDUCACIÓN DE HUELVA

SOBRE  LAS ACTUACIONES DEL DELEGADO DE EDUCACIÓN DE HUELVA

 

 

 

El silencio de la Junta de Personal Docente de Huelva sobre el caso de la denuncia de enchufismo es la respuesta a la opinión pública de su decisión de dar carpetazo al tema de la contratación irregular e ilegal de una profesora, hija de una señora en la que concurren tres circunstancias muy especiales: ser vicepresidenta de la Diputación Provincial, ser cabeza de una candidatura en la que el sr. Delegado de Educación figura en cuarta posición, y ser cabeza visible de un partido político en los inminentes comicios municipales. Uno se pregunta, entonces, si la Junta Docente calla porque, como ha expresado su presidente y portavoz, la contratación es ajustada a Derecho y nada más que hablar, o si calla porque teme posibles represalias del sr. Delegado, de la sra. Vicepresidenta o del propio partido político. En esta alternativa de explicaciones, este articulista niega la mayor (pues la contratación no se ajusta a Derecho) y se malicia la segunda (que los sindicalistas tengan miedo).

 

Analicemos la primera con brevedad pues la misma ya fue objeto de un comentario anterior en estas mismas páginas. Si la Junta de personal considera ajustada a derecho la resolución, ¿por qué no fundamenta su explicación? Pero claro, para responder a esa pregunta, ha debido tener acceso a la documentación oficial del expediente. Por ejemplo, les enuncio algunas cuestiones que todos nos hacemos: ¿ha permitido el sr. Delegado que la comisión permanente lea el escrito del director del IES “Alto Conquero” solicitando el puesto específico con el perfil con el que después se convocó?, ¿se ha constatado la fecha de remisión de dicho escrito?, ¿se ha verificado que la materia “Fundamentos biológicos” no es una especialidad y que, por tanto, no puede incluirse en el apartado de centros bilingües?, ¿se ha entrevistado con la Inspección educativa solicitándole un informe dentro de su función de velar por la legalidad?, ... Este suscribiente sustenta la idea del no, de que la comisión permanente no ha visto la documentación y si la ha visto, no la ha investigado. En uno u otro caso, su atrevimiento al manifestar que se debe dar carpetazo al asunto es demasiado grande como para pasarlo por alto, pues si no lo fundamenta con pruebas y con testimonios, su discurso sólo es papel mojado, su rol sólo es el de hacer de comparsa en una patética y vergonzosa actuación de la Administración educativa, y su credibilidad sólo es la que tiene el propio sr. Delegado.

 

Tratemos de explicar, a continuación, la segunda alternativa, la del miedo a los poderes públicos. Acaso esta opción –que no excluye, sino complementa y encausa la anterior- arroje una luz más potente. Veamos. El manifiesto leído por el presidente de la Junta de personal Docente pretendía justificar sus actividades indagatorias del caso en la “presión” que soportaron de los medios de comunicación. Siguiendo esta tesis, fue la prensa la que les impelió a investigar las posibles irregularidades y a exigir las aclaraciones pertinentes al sr. Delegado. Si la Junta Docente estaba, desde septiembre, segura de la legalidad de la resolución, ¿qué necesidad tiene de exigir responsabilidades?, ¿qué personalidad tienen sus miembros si ceden ante una opinión publicada que consideran falsa?, ¿qué credibilidad puede merecer al profesorado una institución –que, eso sí, le representa legítimamente- que hoy dice sí, mañana que no, pasado que tal vez y el mes que viene, que si el sol sale por Antequera?. Si la Junta de personal sucumbe ante la presión de los medios, habrá que convenir que, anímicamente, sus componentes serán más proclives a dejarse moldear, ahormar, aquilatar, amordazar o acongojar por el staff de la Delegación de Educación de Huelva.

 

Esta proclividad a la rendición o a la adopción de posturas fugitivas nos puede transmitir la sensación de que los representantes del profesorado de Huelva se aferran más a su defensa del sillón sindical, su amor por las horas de liberación, su deseo por agradar a los políticos mandamases, que su voluntad de defender los intereses del colectivo de enseñantes. Y claro, esta sensación -que puede ser ilusoria como casi todo lo que entra por los sentidos- puede convertirse en razón, en cuyo caso, la ilusión se puede volver alucinación y, entonces, no cabe duda que bien los alucinados (confundidos por el temor y la cercanía al poder) son los sindicalistas docentes o somos los docentes. La regla de oro conduce a uno de los principios filosóficos permanentes: el dejar de hacer, el no hacer, la “afasia”, revela que el miedo conduce, por un lado, a la obediencia y, por otro, a la resignación. Resulta irrelevante que se exteriorice en forma negativa (“no hagas a los demás...”) o positiva (“condúcete con los demás...”), pues el resultado es aceptar, admitir e incluso “tragar el sapo”, convencidos de que el batracio es un bocado exquisito o el umbral necesario de supervivencia.

 

De ser así, nos hallaríamos en una encrucijada de muy difícil solución. La Administración Pública se debe regir por el principio de legalidad pues uno de los objetivos del acto constituyente es asegurar el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Toda norma jurídica puede condicionar las acciones que realizan los sujetos de Derecho, es decir, “todo lo que no está permitido se considera prohibido” o “lo que no está prohibido se considera permitido”. En este contexto, las actuaciones que extingan o limiten los derechos de los ciudadanos están permitidas siempre que sea autorizadas por ley. Sólo en este caso, ya que de no existir dicha autorización, no se pueden dictar reglamentos ni adoptar decisiones que limiten la esfera de libertad de los particulares. En suma, el Ordenamiento español demanda que todo acto jurídico que emana de los órganos del Estado o de las Comunidades Autónomas ha de estar sometido a las prescripciones de las leyes previamente dictadas. Si no fuera así, ¿para qué sirve el Estado de derecho? Porque el problema no es ya el de justificar los derechos de las personas, sino de protegerlos. Y desde luego, no cabe duda que si el sr. Delegado ha conculcado, de manera aviesa, los derechos de quienes han querido –y no han podido, ya por disuación espúrea, ya por tergiversación de los requisitos, ya por publicidad engañosa o extemporánea- participar en la convocatoria al puesto graciosamente otorgado a una ciudadana, entonces el sr. Delegado no sólo no justifica los derechos de un colectivo, sino que ni siquiera los protege.

 

El sr. Delegado de Educación de Huelva debe entender que él ostenta un cargo mediante el cual debe servir a los ciudadanos. La Delegación no es un cortijo, su cortijo, ni una heredad. La expresión Estado de derecho exige un total sometimiento a la ley, una democracia política y una garantía de los derechos fundamentales. La actuación del sr. Delegado lesiona el artículo 10.1 de la Constitución (“la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, (...), son fundamento del orden público y de la paz social”) pero también el artículo 9 (“entre otros, son principios constitucionales del Ordenamiento, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos”). Corresponde, pues, a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de los individuos y de los grupos en que se integran, sean reales y efectivas. De este modo, el Estado da el salto de asegurar la igualdad jurídica a eliminar, poco a poco, las desigualdades sociales y a participar los ciudadanos, de manera efectiva, en los bienes constitucionales. En consecuencia, me pregunto si al sr. Delegado le resulta demasiado traumático para su sensibilidad el tránsito de un régimen dictatorial a otro democrático. Pues si ha habido trauma, debe superarlo cuanto antes ya que en la democracia no tienen cabida las disposiciones dictatoriales ni la trangresión de los derechos y libertades fundamentales.

 

A modo de estrambote o corolario, quiero acabar con dos reflexiones escuetas. La primera. Si, en mi opinión, los casos de enchufismo protagonizados por el sr. Delegado, lo son, y tanto este cargo público como la Junta de Personal consideran que no existe tal, sino escrupuloso respeto a la legalidad y ausencia plena de arbitrariedad, ¿por qué no adoptan medidas legales conducentes a restablecer la certeza y dar cuenta a la opinión pública de la legitimidad de sus actos? La segunda. Si en mi opinión, en el escándalo del puesto específico o en el no menos alarmante asunto del nombramiento de Coordinador provincial de Formación, subyace un desmedido afán de controlar el poder, ¿sólo el ejercicio de este poder impulsa a resolver de manera presuntamente prevaricadora, o existen asimismo factores de índole económica y política que determinan, a la postre, tamañas actuaciones? Dicho de otra manera: si el puesto específico se convocó de forma legal y ausente de arbitrariedad, o las convocatorias para nombrar coordinador de formación fueron legales, ¿por qué se hallan ambas en sede judicial a instancias de los administrados? Y si son legales y no arbitrarias, ¿por qué no realizan otras convocatorias idénticas las denunciadas?

 

Item más: ¿se está queriendo ocultar, maliciosamente, la existencia de algunos gastos no regulares y la existencia de partidas presupuestarias no ajustadas debidamente? Dejo esta pregunta en el aire, pero procuraré una respuesta pronta.

 

enviado a Huelva-Noticias de El Mundo el 11/03/2007

 



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